“Para toda la Iglesia y en particular para nosotros guanelianos, la nueva Evangelización es ante todo una llamada a un compromiso renovado de santidad… Sólo la pasión por ser santos alimenta y orienta una auténtica promoción de los pobres y una verdadera cultura de la vida y de la caridad… Por lo tanto, a la base de nuestro esfuerzo por promover la vida, está el encuentro y la experencia con el Dios de la vida mediante el mismo Jesucristo. De Él aprendemos a considerar la vida humana en su integridad, como vida que viene de Dios y destinada a trascender los confines de este mundo. Por eso, promover la vida significa hacer crecer en nosotros y en quien nos está cercano el sentido sagrado de la dignidad de cada hombre, comprometiéndonos a desarrollar en cada uno sus dotes de naturaleza y de gracia.”i(don Guanella)
La música es un lenguaje de todos los mundos, de todos los tiempos, de todas las culturas.
Las composiciones de Santi se insertan en el mundo de la música religiosa. Santi narra, desde la experiencia personal, el modo de vivir su fe, encarnada en la realidad, cotidiana, una fe que camina por las calles y llega a los lugares donde los pobres luchan y claman.
Santi nos canta su camino vocacional como religioso guaneliano, su experiencia en el Congo con sus niños de la calle, su Dios cotidiano y el deseo, muy guaneliano por cierto, de ir juntos al Padre. Canta desde dentro, que es de donde salen mejor las cosas, y canta para todos, reclamando los derechos de los sin voz y proponiendo la fe en un Dios que se descubre en lo cotidiano.
Escúchalo. Merece la pena. Gústalo… mientras esperamos su próxima entrega, donde hay temas muy interesantes.
Aquí te las ofrecemos para que las disfrutes escuchándolas. Debajo de cada canción hay un mini reproductor de la canción correspondiente. Dale al play y escúchala todas las veces que quieras
Y si te gutan y quieres un Cd, pídenoslo, solo cuesta 10 €
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Este disco está dedicado
A mi madre A los chicos y chicas de Villa San José A mis príncipes de la calle de Kinshasa
AL DIOS COTIDIANO
Al Dios cotidiano Al Dios de las pequeñas cosas A ti Padre que te escondes Allí donde nunca miro Empachado de mi mismo Hoy tampoco te he sentido, escúchame.
Al Dios de cada día, Al Dios de las pequeñas cosas. Que me empeño en encontrarte Sin cambiar yo de camino Y eres Tú el que me encuentras Cuando más te necesito, ayúdame.
Y ahora te encuentro en una silla de ruedas Tan frágil y tan débil, tan lleno de ilusión Del otro dependiendo, del otro eres razón Contágiame de ti y lléname de paz el corazón.
Al Dios cotidiano Al Dios de las pequeñas cosas, Que me dices que te espere Que tu llegas de improviso Si me encuentras digno entra Siéntate y cena conmigo, quédate.
Y QUÉ CONTARTE SEÑOR
Y que contarte que tú ya no sepas Y que decirte que ya no conozcas Y es que esta vida que me has entregado Por momentos se pierde En el mar de los miedos.
Y yo pidiendo un signo más claro Que me haga ver el fondo del túnel Y tú que nada, siguiendo emperrado, A que te siga Sin seguro de vida.
Y es que hay veces Que quiero dejarte y no puedo Por que me has enganchado, Señor.
Y que contarte que tú ya no sepas Y que decirte que ya no conozcas De esta locura en que estamos metidos Pero que no me encierre Al vivirla Señor.
Y que ofrecerte, Señor de mi vida Sino es pobreza y un poco de ilusión Sino son ganas de verte a mi lado De verme contento Al seguirte Señor.
Miradas de África
Hay miradas que acarician Miradas que matan Miradas que hieren Miradas que sanan Miradas como látigos Miradas como espadas Miradas como besos Hay miradas de rabia Miradas de sonrisas Miradas de lágrimas
Hay miradas muy alegres miradas Hay miradas muy alegres miradas
Miradas de hombres De color muy oscuro Miradas de mujeres Que sonríen y trabajan Miradas de jóvenes De muy negra esperanza Miradas que iluminan Miradas que nos enfangan Miradas que nos hacen Volver la mirada
Hay miradas muy tristes miradas Hay miradas muy tristes miradas
Pero siempre al toparme Con unos ojos que me miran Me pregunto ¿Qué esperará de mi esa mirada?
Hay miradas que acarician Miradas que matan Miradas que hieren Miradas que sanan Miradas de jóvenes De muy negra esperanza Miradas que iluminan Miradas que nos enfangan Miradas que nos hacen Volver la mirada
Hay miradas muy tristes miradas Hay miradas muy tristes miradas
Me falta el amor
Cuando Jesús llegó a este mundo Y lo vio tan cabezón Tan cerradito de ideas Y también de corazón Con un gran montón de normas Pa´ poderlo controlar Y así estar más seguritos Sin tenernos que pringar.
Se pilló un gran cabreo Y el cinto se quitó Les soltó las palomitas Vaya cisco que se armó Y después de aquel jaleo Cuando ya se nos calmó Nos soltó un discursito Que aquí os repito yo:
Y es que os falta el amor Pa´ no tener que juzgar Y es que os falta el perdón Y un poquito de humildad Y es que os falta dar gracias Cuando la cosa está bien Y es que os falta el valor Pa´ decirlo a los demás.
Y después de veinte siglos Aquí seguimos igual No hemos entendido nada De aquel pobre hombre de Dios Y seguimos a lo nuestro Y que nos dejen en paz. No me sueltes discursitos Que bastante tengo ya.
Espejo del alma
Que será de mi Si mi vanidad Puede más que yo, dolor.
Flor que te me das Llena de color Por pétalo un beso, calor.
¡Oh! Mayo filántropo Espejo del alma En el que me reflejo Y me estremezco, perdón.
Feliz de estar aquí Feliz de ser quien soy Del Hombre quiero ser hombre, canción.
Frágil como el cristal Duro como el malecón, Tierno e incoherente, pasión.
¡Oh! Luna dorada expresión Humilde y sencilla Don incondicional Del pobre y el señor, amor.
Pequeño hombrecito
Son las seis De la mañana, en África, El sol se alza Despierta la vida Los primeros rayos de luz Disipan el sueño.
Tiene cara de niño Corazón de niño Edad de niño Pero no es un niño Nunca lo ha sido Y nunca lo será.
África, Corazón y vida, Muerte y violencia, África.
Esta noche no ha llovido No ha hecho mucho frio A dormido como siempre Pegado a sus compañeros Frágiles cuerpos de niños Bajo el cielo abierto.
Rotos los vestidos Sucios nidos de insectos Se levanta y mira al cielo Canta su vientre La sinfonía del hambre Nadie escucha el concierto.
África ...
Hoy no será diferente La rutina de siempre Que no deja espacio al tiempo Ni al pasado, ni al presente También el mercado despierta Las calles se pueblan de gente.
Hará pequeños encargos Y lavará los platos Que otros han ensuciado Quizás, puede robar algo Sin ser descubierto Y así parar el concierto.
Y al llegar la tarde Volverá la vista al cielo Quizás para dar gracias Quizás para maldecir su suerte Mama la calle te espera Con la sonrisa de siempre.
La noche será larga Como lo ha sido el día Soñará que hoy Nadie vendrá a pegarles Y dormirá acurrucado En los puestos del mercado.
Y yo que duermo bajo techo Te pido Padre de la vida Que cuides su sueño Y a ti pequeño hombrecito Que no pierdas la sonrisa Que me da lo que no tengo.
Princes de la Rue
La nuit s’étend à Kin, Les princes de la rue dorment Nuit mystérieuse, Nuit sorcière, nuit sombre. Maman la lune gardera tes songes, Dors mon petit, ne craint pas le mal.
Ton cour libre courra vers des mains ouvertes, Des bras forts qui te serrent Pleins d’amour, pleins de tendresse. C’est ne qu’une vie faite que de rêves, Des souvenirs d’une enfance ratée.
Mais qui t’empêchera De planer sur la vie De rêver tes désirs Pourquoi pas songer cette nuit.
Petit bandit altéré d’amour Plongé dans la violence. On t’a volé la vie, Les caresses qui t´enchantent. Qui te pensera si jamais tu tombes Si ta vie ne compte que pour toi.
Et pour tant je vis bien, Je tout ce qui tu rêves, Mais si je manque ton sourire Je serais pauvre dans la richesse. Notre Père du ciel gardera tes songes. Dors mon petit, ne craint pas le mal.
Solo tuyo y nada más
Padre de la vida Guárdame entre tus manos Sin tus caricias de Padre me moriría No mires mis pobrezas Escucha el latir de mi corazón Que quiere ser tuyo Solo tuyo y nada más.
Padre de la vida Guárdame entre tus manos Sin caricias de Padre me moriría No me apartes de tu rostro Que soy frágil y débil Vagaré entre los hombres Mendigando migas de amor.
Tuyo, solo tuyo, Solo tuyo y nada más. ( bis)
Padre de la vida Guárdame entre tus manos Sin caricias de Padre me moriría Estéril será la música Si en sus notas no estás Tú Si en mis labios no estás Tú Solo Tú y nadie más.
Padre de la vida Guárdame entre tus manos Sin caricias de Padre me moriría Ya no temo a nada Padre Porque mi escudo eres Tú Y ahora sé que soy tuyo Solo tuyo y nada más.
Quiero y no quiero
No quiero alegrías para mis penas Quiero felicidad que todo lo llena Que todo lo ama, que todo lo espera. No, no quiero no sufrir la pena Pero si quiero fuego en mis venas Que todo lo sana que todo lo quema. No quiero seguridades para mis dudas Quiero la esperanza firme que a veces me deja. Gritando y confuso, llorando mi queja.
Días sin luz, noches en vela Royendo amarguras, buscando la calma Me fui tras de ti, sin paz en el alma A oscuras, a tientas, sin tregua vagando Gritaste mi nombre, me estabas buscando.
No, no quiero amores y flores de un día Quiero amores eternos, pasión, osadía Que entrega su vida con paz y alegría.
No quiero el amor, sin amor ni amargura Quiero manos caricias, quiero manos ternura Quiero volverme loco de tu bendita locura.
No quiero promesas y sueños de día Pero quiero ser fiel al Dios de la vida Que subió a la cruz y por mi moría.
Hoy vengo de lejos
Hoy vengo de lejos Padre del alma Y Tú, ven corriendo hacia mí Mi Dios, Sostenme en tus brazos Perdóname.
Me duele hasta el alma Debido a tu ausencia Yo, me he alejado de ti Mi Dios, Inyecta en mis venas Tu gran amor.
Señor, ten paciencia de este pobre corazón Mi Dios, no rechaces este pobre amor. (bis)
Me aterra el comienzo Mi carne, mis miedos, Y Tú, desterrado de mi Corazón, Escucha mi llanto Libérame.
Desvuélvele al rostro Su luna creciente Y Yo, hoy me inclino ante ti Mi Dios, Infunde tu Espíritu Abrásame.
Vayamos al Padre
Voy en busca de una estrella Que me guíe y que alumbre El camino hacia Ti.
Deseo tener tu mirada Me entretengo con las flores Que no me dejan seguir.
Con frecuencia me he caído Y he llorado como un niño Tengo dudas, tengo miedos E ilusiones por cumplir.
Vayamos al Padre Vayamos a Él Vayamos al Padre Que espera la vuelta De su hijo querido Y quiere que estés Junto a Él.
No soy un santo ni un mediocre Pero me siento en camino Tengo ganas de vivir.
Paradojas de la vida Cuanto más lejos me encuentro Tú más cerca estás de mí.
Quiero compartir mi vida Con los preferidos tuyos Tengo sueños de esperanza Que tu Reino ya está aquí.
Última actualización el Sábado, 04 de Junio de 2011 17:39