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Al Dios cotidiano Imprimir E-mail

La música es un lenguaje de todos los mundos, de todos los tiempos, de todas las culturas.

Las composiciones de Santi se insertan en el mundo de la música religiosa. Santi narra, desde la experiencia personal, el modo de vivir su fe, encarnada en la realidad, cotidiana, una fe que camina por las calles y llega a los lugares donde los pobres luchan y claman.

Portada del CD




Santi en distintas realidades

Santi nos canta su camino vocacional como religioso guaneliano, su experiencia en el Congo con sus niños de la calle, su Dios cotidiano y el deseo, muy guaneliano por cierto, de ir juntos al Padre. Canta desde dentro, que es de donde salen mejor las cosas, y canta para todos, reclamando los derechos de los sin voz y proponiendo la fe en un Dios que se descubre en lo cotidiano.

Escúchalo. Merece la pena. Gústalo… mientras esperamos su próxima entrega, donde hay temas muy interesantes.

 

 

Aquí te las ofrecemos para que las disfrutes escuchándolas. Debajo de cada canción hay un mini reproductor de la canción correspondiente. Dale al play y escúchala todas las veces que quieras

Y si te gutan y quieres un Cd, pídenoslo, solo cuesta 10 € Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

Este disco está dedicado

A mi madre
A los chicos y chicas de Villa San José
A mis príncipes de la calle de Kinshasa

AL DIOS COTIDIANO

Al Dios cotidiano
Al Dios de las pequeñas cosas
A ti Padre que te escondes
Allí donde nunca miro
Empachado de mi mismo
Hoy tampoco te he sentido, escúchame.


Al Dios de cada día,
Al Dios de las pequeñas cosas.
Que me empeño en encontrarte
Sin cambiar yo de camino
Y eres Tú el que me encuentras
Cuando más te necesito, ayúdame.


Y ahora te encuentro en una silla de ruedas
Tan frágil y tan débil, tan lleno de ilusión
Del otro dependiendo, del otro eres razón
Contágiame de ti y lléname de paz el corazón.


Al Dios cotidiano
Al Dios de las pequeñas cosas,
Que me dices que te espere
Que tu llegas de improviso
Si me encuentras digno entra
Siéntate y cena conmigo, quédate.

Y QUÉ CONTARTE SEÑOR

Y que contarte que tú ya no sepas
Y que decirte que ya no conozcas
Y es que esta vida que me has entregado
Por momentos se pierde
En el mar de los miedos.


Y yo pidiendo un signo más claro
Que me haga ver el fondo del túnel
Y tú que nada, siguiendo emperrado,
A que te siga
Sin seguro de vida.


Y es que hay veces
Que quiero dejarte y no puedo
Por que me has enganchado, Señor.


Y que contarte que tú ya no sepas
Y que decirte que ya no conozcas
De esta locura en que estamos metidos
Pero que no me encierre
Al vivirla Señor.


Y que ofrecerte, Señor de mi vida
Sino es pobreza y un poco de ilusión
Sino son ganas de verte a mi lado
De verme contento
Al seguirte Señor.

 

Miradas de África

Hay miradas que acarician
Miradas que matan
Miradas que hieren
Miradas que sanan
Miradas como látigos
Miradas como espadas
Miradas como besos
Hay miradas de rabia
Miradas de sonrisas
Miradas de lágrimas


Hay miradas muy alegres miradas
Hay miradas muy alegres miradas


Miradas de hombres
De color muy oscuro
Miradas de mujeres
Que sonríen y trabajan
Miradas de jóvenes
De muy negra esperanza
Miradas que iluminan
Miradas que nos enfangan
Miradas que nos hacen
Volver la mirada


Hay miradas muy tristes miradas
Hay miradas muy tristes miradas


Pero siempre al toparme
Con unos ojos que me miran
Me pregunto
¿Qué esperará de mi esa mirada?

Hay miradas que acarician
Miradas que matan
Miradas que hieren
Miradas que sanan
Miradas de jóvenes
De muy negra esperanza
Miradas que iluminan
Miradas que nos enfangan
Miradas que nos hacen
Volver la mirada

Hay miradas muy tristes miradas
Hay miradas muy tristes miradas

Me falta el amor

Cuando Jesús llegó a este mundo
Y lo vio tan cabezón
Tan cerradito de ideas
Y también de corazón
Con un gran montón de normas
Pa´ poderlo controlar
Y así estar más seguritos
Sin tenernos que pringar.

Se pilló un gran cabreo
Y el cinto se quitó
Les soltó las palomitas
Vaya cisco que se armó
Y después de aquel jaleo
Cuando ya se nos calmó
Nos soltó un discursito
Que aquí os repito yo:

Y es que os falta el amor
Pa´ no tener que juzgar
Y es que os falta el perdón
Y un poquito de humildad
Y es que os falta dar gracias
Cuando la cosa está bien
Y es que os falta el valor
Pa´ decirlo a los demás.

Y después de veinte siglos
Aquí seguimos igual
No hemos entendido nada
De aquel pobre hombre de Dios
Y seguimos a lo nuestro
Y que nos dejen en paz.
No me sueltes discursitos
Que bastante tengo ya.

Espejo del alma

Que será de mi
Si mi vanidad
Puede más que yo, dolor.

Flor que te me das
Llena de color
Por pétalo un beso, calor.

¡Oh! Mayo filántropo
Espejo del alma
En el que me reflejo
Y me estremezco, perdón.

Feliz de estar aquí
Feliz de ser quien soy
Del Hombre quiero ser hombre, canción.

Frágil como el cristal
Duro como el malecón,
Tierno e incoherente, pasión.

¡Oh! Luna dorada expresión
Humilde y sencilla
Don incondicional
Del pobre y el señor, amor.

Pequeño hombrecito

Son las seis
De la mañana, en África,
El sol se alza
Despierta la vida
Los primeros rayos de luz
Disipan el sueño.

Tiene cara de niño
Corazón de niño
Edad de niño
Pero no es un niño
Nunca lo ha sido
Y nunca lo será.

África,
Corazón y vida,
Muerte y violencia,
África.

Esta noche no ha llovido
No ha hecho mucho frio
A dormido como siempre
Pegado a sus compañeros
Frágiles cuerpos de niños
Bajo el cielo abierto.

Rotos los vestidos
Sucios nidos de insectos
Se levanta y mira al cielo
Canta su vientre
La sinfonía del hambre
Nadie escucha el concierto.

África ...

Hoy no será diferente
La rutina de siempre
Que no deja espacio al tiempo
Ni al pasado, ni al presente
También el mercado despierta
Las calles se pueblan de gente.

Hará pequeños encargos
Y lavará los platos
Que otros han ensuciado
Quizás, puede robar algo
Sin ser descubierto
Y así parar el concierto.

Y al llegar la tarde
Volverá la vista al cielo
Quizás para dar gracias
Quizás para maldecir su suerte
Mama la calle te espera
Con la sonrisa de siempre.

La noche será larga
Como lo ha sido el día
Soñará que hoy
Nadie vendrá  a pegarles
Y dormirá acurrucado
En los puestos del mercado.

Y yo que duermo bajo techo
Te pido Padre de la vida
Que cuides su sueño
Y a ti pequeño hombrecito
Que no pierdas la sonrisa
Que me da lo que no tengo.

Princes de la Rue

La nuit s’étend à Kin,
Les princes de la rue dorment
Nuit mystérieuse,
Nuit sorcière, nuit sombre.
Maman la lune gardera tes songes,
Dors mon petit, ne craint pas le mal.

Ton cour libre courra
vers des mains ouvertes,
Des bras forts qui te serrent
Pleins d’amour, pleins de tendresse.
C’est ne qu’une vie faite que de rêves,
Des souvenirs d’une enfance ratée.

Mais qui t’empêchera
De planer sur la vie
De rêver tes désirs
Pourquoi pas songer cette nuit.

Petit bandit altéré d’amour
Plongé dans la violence.
On t’a volé la vie,
Les caresses qui t´enchantent.
Qui te pensera si jamais tu tombes
Si ta vie ne compte que pour toi.

Et pour tant je vis bien,
Je tout ce qui tu rêves,
Mais si je manque ton sourire
Je serais pauvre dans la richesse.
Notre Père du ciel gardera tes songes.
Dors mon petit, ne craint pas le mal.

Solo tuyo y nada más

Padre de la vida
Guárdame entre tus manos
Sin tus caricias de Padre me moriría
No mires mis pobrezas
Escucha el latir de mi corazón
Que quiere ser tuyo
Solo tuyo y nada más.

Padre de la vida
Guárdame entre tus manos
Sin caricias de Padre me moriría
No me apartes de tu rostro
Que soy frágil y débil
Vagaré entre los hombres
Mendigando migas de amor.

Tuyo, solo tuyo,
Solo tuyo y nada más.
( bis)

Padre de la vida
Guárdame entre tus manos
Sin caricias de Padre me moriría
Estéril será la música
Si en sus notas no estás Tú
Si en mis labios no estás Tú
Solo Tú y nadie más.

Padre de la vida
Guárdame entre tus manos
Sin caricias de Padre me moriría
Ya no temo a nada Padre
Porque mi escudo eres Tú
Y ahora sé que soy tuyo
Solo tuyo y nada más.

 

Quiero y no quiero

No quiero alegrías para mis penas
Quiero felicidad que todo lo llena
Que todo lo ama, que todo lo espera.
No, no quiero no sufrir la pena
Pero si quiero fuego en mis venas
Que todo lo sana que todo lo quema.
No quiero seguridades para mis dudas
Quiero la esperanza firme que a veces me deja.
Gritando y confuso, llorando mi queja.

Días sin luz, noches en vela
Royendo amarguras, buscando la calma
Me fui tras de ti, sin paz en el alma
A oscuras, a tientas, sin tregua vagando
Gritaste mi nombre, me estabas buscando.

No, no quiero amores y flores de un día
Quiero amores eternos, pasión, osadía
Que entrega su vida con paz y alegría.

No quiero el amor, sin amor ni amargura
Quiero manos caricias, quiero manos ternura
Quiero volverme loco de  tu bendita locura.

No quiero promesas y sueños de día
Pero quiero ser fiel al Dios de la vida
Que subió a la cruz y por mi moría.

Hoy vengo de lejos

Hoy vengo de lejos
Padre del alma
Y Tú, ven corriendo hacia mí
Mi Dios,
Sostenme en tus brazos
Perdóname.

Me duele hasta el alma
Debido a tu ausencia
Yo, me he alejado de ti
Mi Dios,
Inyecta en mis venas
Tu gran amor.

Señor, ten paciencia
de este pobre corazón
Mi Dios, no rechaces
este pobre amor.
(bis)

Me aterra el comienzo
Mi carne, mis miedos,
Y Tú, desterrado de mi
Corazón,
Escucha mi llanto
Libérame.

Desvuélvele al rostro
Su luna creciente
Y Yo, hoy me inclino ante ti
Mi Dios,
Infunde tu Espíritu
Abrásame.

 

Vayamos al Padre

Voy en busca de una estrella
Que me guíe y que alumbre
El camino hacia Ti.

Deseo tener tu mirada
Me entretengo con las flores
Que no me dejan seguir.

Con frecuencia me he caído
Y he llorado como un niño
Tengo dudas, tengo miedos
E ilusiones por cumplir.

Vayamos al Padre
Vayamos a Él
Vayamos al Padre
Que espera la vuelta
De su hijo querido
Y quiere que estés
Junto a Él.

No soy un santo ni un mediocre
Pero me siento en camino
Tengo ganas de vivir.

Paradojas de la vida
Cuanto más lejos me encuentro
Tú más cerca estás de mí.

Quiero compartir mi vida
Con los preferidos tuyos
Tengo sueños de esperanza
Que tu Reino ya está aquí.

 

Caricatura del Hermano Santi y su guitarra

Última actualización el Lunes, 03 de Abril de 2017 00:13