El 7 de diciembre concluyeron los festejos de los 25 años de presencia guaneliana en México. La apertura oficial tuvo lugar el 12 de noviembre con la Santa Misa en la casa de las Hijas de Santa María de la Providencia; sábado día 15, dedicado a la presentación de los diversos proyectos existentes (Infancia, techo fraterno y Centro Comunitario Domingo Frantellizzi). El 29, día de debates y estudio que concluyeron con la exhibición de grupos musicales.
Viernes, 5 de diciembre, celebración para todos los trabajadores y voluntarios, presidida por S.E Mons Víctor Sánchez, obispo de sector, acompañado por una quincena de cohermanos guanelianos y a continuación una cena en comunidad. Sábado 6 de diciembre la S. Misa para los bienhechores, presidida por P. Cosme Pedagna, uno de los primeros guanelianos en llegar a México, que durante 16 años estuvo dedicado a la misión. Domingo 7, S. Misa solemne, presidida por el S.E Mons. Pierre Christophe, Nuncio Apostólico en México, con la participación de todas las realidades guanelianas y las comunidades. A continuación almuerzo compartido, espectáculos y mucha fiesta. " Una misión –nos ha comentado don Piero Lippoli, secretario general de los Siervos de la Caridad- querida por Dios y vivida desde la oración", recordando el 2 diciembre del 1983 cuando en la Iglesia del Buen Pastor, en Roma, se celebró una Misa de despedida a don Pietro Scano y don Giacomo Panaro primeros dos cohermanos en partir. Llamada recibida de Dios, a través de la Iglesia local; "un viaje lleno de confianza, porque, como repitió siempre don Guanella, Dios es quien actúa". “Preparaos a sumergiros en una gran pobreza, ya que es la característica del pueblo que vais a encontrar, pero también es la característica de los amigos de Dios, de aquéllos a los que Dios ama", fueron las palabras pronunciadas en la homilía del entonces Obispo Mons. Carlos Talavera Ramírez a los dos misioneros. Muchos fueron los cohermanos que posteriormente se unieron a la misión y con ellos varios jóvenes mejicanos, y también colombianos, convertidos en seminaristas y más tarde sacerdotes guanelianos.
"Estamos aquí para dar gracias – remarcó don Piero- a todos los cohermanos presentes y pasados por la dedicación, el entusiasmo, la tenacidad con que siempre han dado lo mejor de ellos mismos; a las autoridades religiosas que nos han acogido tan amablemente, ayudado, animado y acompañado; a las autoridades civiles que nos han ayudado en momentos difíciles a encontrar los lugares para edificar las obras para nuestros pobres; a las diversas personas buenas que estuvieron cercanas, con el consejo, con su trabajo, a menudo voluntario y también con la ayuda económica. Por último un fuerte agradecimiento va al pueblo de Dios que está alrededor de nosotros, un pueblo pobre, pero por eso mismo, amigo de Dios y nuestro amigo. Quizás nuestros cohermanos viniendo aquí con la ilusión de traer algo y verdaderamente trajeron y dieron mucho, pero es mucho más lo que han recibido, ellos y toda la Congregación de Don Guanella. Y sobre todo agradecemos a Dios padre de Providencia. Gracias, Señor porque tu Providencia no nos ha faltado nunca en estos 25 años, siempre has estado cercano. La obra es tuya y, aunque a través de nuestras manos, siempre eres tú el que actúa." Los guanelianos están presentes en S. Miguel Teotongo, 2.200m, una de las zonas más pobres de la gran Ciudad de México con: una parroquia (Corpus Christi), 8 capillas esparcidas en la Colonia, el Techo Fraterno Sagrada familia para la acogida y atención diurna de una veintena de ancianos; el Centro Social Beato Luís Guanella con una guardería infantil en apoyo de las mamás trabajadoras, para 23 niños; el Centro de Promoción Humana con un ambulatorio con psicólogo, dentista, análisis clínicos, farmacia, oculista, médico de cabecera; el Centro Comunitario Domingo Fratellizzi centro ocupacional para la atención y promoción de 23 jóvenes con capacidades diferentes (chicos y chicas). |