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Combatir la pobreza, construir la paz Imprimir E-mail
"Combatir la pobreza, construir la paz” es el tema que Benedicto XVI ha elegido para el mensaje con motivo del Día mundial de la paz, que se celebrará el 1° de enero de 2009. En él, el Papa afronta cuestiones diversas: entre otras la globalización, el desarrollo demográfico, las pandemias, el desarme, la crisis alimenticia y la problemática de las finanzas. 
Visión amplia y articulada.

"La pobreza se encuentra frecuentemente entre los factores que favorecen o agravan los conflictos, incluidas la contiendas armadas. Estas últimas alimentan a su vez trágicas situaciones de penuria”afirma Benedicto XVI al principio del mensaje, subrayando que en tal contexto, “combatir la pobreza implica considerar atentamente el fenómeno complejo de la globalización”y una "visión amplia y articulada”de la pobreza misma, que no es sólo de naturaleza material, sino que comprende también “fenómenos de marginación, pobreza relacional, moral y espiritual". Para el Pontífice "cualquier forma de pobreza no asumida libremente tiene su raíz en la falta de respeto por la dignidad trascendente de la persona humana". Entre los fenómenos que son considerados comúnmente como una de sus causas está el desarrollo demográfico. Benedicto XVI recuerda al respecto, las “campañas para reducir la natalidad en el ámbito internacional", observando que “el exterminio de millones de niños no nacidos en nombre de la lucha contra la pobreza es, en realidad, la eliminación de los seres humanos más pobres", mientras en las naciones más desarrolladas “la población se está confirmando como una riqueza y no como un factor de pobreza.”

Pobreza y enfermedades.

Otro ámbito de preocupación del Papa es el de las "enfermedades pandémicas", malaria, tuberculosis y Sida, con la evidencia agravante, que los Países que son víctimas de ello, “a la hora de contrarrestarlas, sufren los chantajes de quienes condicionan las ayudas económicas a la puesta en práctica de políticas contrarias a la vida". Para combatir el Sida, Benedicto XVI afirma que hace falta ante todo afrontar “los problemas morales con los que está relacionada la difusión del virus” y educar “especialmente a los jóvenes a una sexualidad plenamente concorde con la dignidad de la persona"; es necesario además también "poner a disposición de las naciones pobres las medicinas y tratamientos necesarios". El Papa también se detiene sobre la pobreza de los niños, “casi la mitad de quienes viven en la pobreza absoluta son niños” y recalca la importancia de un “compromiso en la defensa de la familia”y su estabilidad. 

Desarme y desarrollo.

“Es preocupante la magnitud global del gasto militar en la actualidad” -se lee todavía en el mensaje -: recursos que para el Pontífice “se sustraen a los proyectos de desarrollo de los pueblos, especialmente de los más pobres y necesitados de ayuda". De aquí la llamada a los Estados a una seria reflexión sobre las razones de los conflictos, "a menudo avivados por la injusticia". Con una mejora de las relaciones, “sería posible reducir los gastos en armamentos” y por lo tanto eso se traduciría en “compromiso por la paz dentro de la familia humana” destinando recursos a proyectos de desarrollo. Sobre la crisis alimenticia, caracterizada “no tanto por la insuficiencia de alimentos, sino por las dificultades para obtenerlos y por fenómenos especulativos", el Papa denuncia la “la falta de un entramado de instituciones políticas y económicas capaces de afrontar las necesidades y emergencias". Más a nivel general Benedicto XVI subraya la necesidad de “una fuerte solidaridad global, tanto entre países ricos y países pobres, como dentro de cada país", y de un “código ético común” cuyas normas hayan arraigado en la ley "natural ‘inscrita’ en la conciencia de todo ser humano.”

Stop a distorsiones de los mercados y la finanza.

Con referencia a las actuales reglas del comercio internacional que perjudican y marginan a "países de renta baja ", el Papa lanza una invitación a que "todos los países tengan las mismas posibilidades de acceso al mercado mundial, evitando exclusiones y marginaciones". Deteniéndose sobre las distorsiones de una finanza "restringida al corto o cortísimo plazo", Benedicto XVI observa que “también la actividad financiera está guiada a veces por criterios meramente autorrefenciales, sin consideración del bien común". Para el Papa "la lucha contra la pobreza requiere una cooperación tanto en el plano económico como en el jurídico que permita a la comunidad internacional, y en particular a los países pobres, descubrir y poner en práctica soluciones coordinadas” "estableciendo un marco jurídico eficaz para la economía.” 

Solidaridad y bien común.

"Situar a los pobres en el primer puesto comporta que se les dé un espacio adecuado para una correcta lógica económica por parte de los agentes del mercado internacional, una correcta lógica política por parte de los responsables institucionales y una correcta lógica participativa capaz de valorizar la sociedad civil local e internacional". En particular, destaca el Pontífice, “la sociedad civil asume un papel crucial en el proceso de desarrollo". “Solamente se construye la paz si se asegura la posibilidad de un crecimiento razonable” concluye al Papa, y la globalización necesita “estar orientada hacia un objetivo de profunda solidaridad, que tienda al bien de todos y cada uno". (SIR, traducción propia)

Última actualización el Martes, 23 de Diciembre de 2008 17:39