| Conclusiones Congreso Iberoamericano |
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Muchos fueron los aspectos abordados en torno a la temática "El arte de acompañar al fin de la existencia". Siempre teniendo presente la óptica de la Resurreción, se habló de los momentos difíciles de la muerte. El Congreso contó con la participación de unos 500 participantes entre docentes, responsables de la pastoral de la salud, fieles de las parroquias vecinas, religiosas dedicadas a la atención de los enfermos, personal sanitario, médicos y quien está en contacto directo con el servicio a los enfermos. P. Jorge concluyó las jornadas con la conclusión-resumen que a continuación ofrecemos.
Conocemos a la temporal ganadora… pero en estos días aprendimos la importancia de un final elegante... De un final del juego, que esté a la altura del que creó las reglas del ajedrez de la vida y la muerte. Cerrar la partida manteniendo la dignidad hasta el final. Allí la misión… Trabajar con un tema difícil como nos pide el carisma Y allí fuimos a organizarlo con el apoyo de toda la comunidad. Lo que hemos vivido en éstos días fue posible gracias a la colaboración de muchas personas que con su trabajo y aporte lo posibilitaron, por eso para todos ellos, los expositores, los que ayudaron en la preparación del material entregado, quienes adecuaron el lugar para que nos sintamos, como quería Don Guanella, en un clima de familia. A ustedes que con su atenta atención y constancia estuvieron aquí estos días. A todos el agradecimiento y la protección de San José. Agradecimiento final a la “Pía Unión del Tránsito de San José” que fue la inspiradora de este encuentro. Creemos que este esfuerzo ha sido en beneficio de todos porque… seamos sinceros, todos nosotros, los asistentes en algún que otro momento de las diferentes charlas “nos sentimos tocados”, “el tema nos llegó”. Alguna palabra de una de las charlas nos hizo presente un afecto perdido, un amigo extrañado, un familiar necesario y por que no una lágrima derramada. Y es con estas charlas que creemos que todos nos hemos “acercado”, “amigado” con la idea del “fin de la existencia”, con la realidad de la muerte a la que no escapa ningún ser humano. Por eso lo elegimos, porque la temática presentaba un importante grado de dificultad y vimos allí un servicio, un beneficio a la comunidad, a la sociedad, una oportunidad más de ahondar en el carisma. Y una posibilidad… el grado de dificultad, generalmente es proporcional al logro producido, al bien resultante. La Iglesia siempre trabaja con las problemáticas difíciles pero esenciales para la existencia del hombre. Allí donde hay una dificultad, una necesidad, un tema tabú, allí donde impera el silencio, la voz de la iglesia se escucha clara y valiente. EL Magisterio de la Iglesia expone en diversos documentos sus enseñanzas, nuestra Congregación de los Siervos de la Caridad desde la vivencia del fundador ha realizado un largo camino de reflexión sobre “El fin de la existencia”.
Pero esto es solo parte de lo reflexionado, porque otros enfoques sobre el tema del fin de la existencia se refirieron al “cómo llegar ese momento” Cómo acompañar a quien está próximo a partir y cómo contener a sus familias, a las personas con las que se había relacionado. Allí, está la otra parte, el agregado guaneliano, y el aporte de todos los disertantes, que desde la fe o no, pero unidos por reconocer como seres humanos, el valor y la dignidad de una vida que se apaga, y confortarlo en esos momentos y confortar a las personas que se duelen por su ser querido. Profesionales, catequistas, médicos, religiosos, agentes sanitarios desde sus trabajos particulares refirieron sus aprendizajes en relación al fin de la existencia y al arte de acompañarlo
Algunos con sinónimos, pero fueron denominador común. ¿Cómo decirle a un esposo que su pareja de 50 años ha partido? ¿Cómo decirle a un padre que su pequeño hijo no pasó la operación? ¿Cómo decirle a un nieto que su abuelo ya no está? Es difícil, de sólo leerlo, de solo decirlo, de solo escucharlo, los sentimientos se amontonan en el corazón y tratan de expresarse en los ojos. Y allí la importancia de las palabras que todos utilizaron y que hemos escuchado en estos días: La fuerza de la Verdad, el tremendo poder liberador que tiene la verdad (la verdad os hará libres nos dice Jesús) La verdad bien dicha… solo verdad… verdad con caridad…. La sinceridad, ya se destine a un niño de corta edad o a una persona mayor. La contención, el acompañar, el estar allí, ponerse al servicio del otro, ayudarle a llevar su cruz. La vida del hombre es el marco propio de su oportunidad de evangelización. Los últimos momentos, la cercanía de la muerte no son ajenos al ciclo de nuestra vida ni de nuestra evangelización, como actores o como receptores, entregando o recibiendo la Buena Nueva, Con la muerte solo concluye nuestra experiencia terrena, y a través de ella se abre más allá del tiempo la vida plena y definitiva. La muerte es un momento clave de nuestra relación con Dios, se realiza plenamente en el encuentro con “Aquél que no muere, que es la Vida misma, y el Amor mismo” (Yo soy la Resurrección y la Vida ¿Crees esto?) Para aquel que va al encuentro de su Creador… La muerte no es el final de su vida… sino el encuentro con la fuente misma de la Vida. El Beato Luis Guanella lo expresaba claramente… “La muerte es la cesación de todo mal, el principio de todo bien, más aún, es el pleno logro del máximo bien: el Paraiso” Creemos haber contribuido, esperamos que el congreso que ahora estamos clausurando, sea buena siembra para cuando cada uno de Ustedes vuelva a sus ocupaciones habituales.
Y para concluir, una de esas frases cortas de Don Guanella, que tenía la habilidad de resumirse a sí mismo sin perder la profundidad de su pensamiento y manteniendo su característica entrega espiritual ¡Qué bonito es morir en el Señor! Por eso la respuesta a la pregunta que algunos me hicieran ¿Hablarán dos días de la muerte? No, estos días hablamos de la Vida para la cual fuimos hechos. Pidamos a San José, al Beato Luis Guanella que siempre seamos defensores de la dignidad de la persona human, la vida desde la concepción hasta el último instante. Don Guanella fue un precursor al fundar la Pía Unión del Tránsito de San José, vivir bien pero más aún morir bien... ¿para qué? para alcanzar la Gran Vida, la Vida Eterna. ¿Pero existe la Vida Eterna? Los invito a que terminemos este congreso y recibamos un anticipo de esa Vida Eterna, aquí en la tierra, que es la Eucaristía, para tener la seguridad de que existe. Muchas gracias por apostar a la Vida. R.P. Jorge Domínguez s.c. |
| Última actualización el Viernes, 13 de Noviembre de 2009 16:57 |





El Congreso Iberoamericano celebrado en Buenos Aires y promovido por le P. Jorge Dominguez, guaneliano, director de la Pía Unión del Tránsito de San José de Buenos Aires, concluyó positivamente.
Lo diversos disertantes, magistralmente, han hecho referencia a muchos de esas reflexiones y aspectos sobre el tema central. Yo voy a remarcar sólo uno que puede encontrarse en la “Declaración sobre la Eutanasia” hecha por la Academia Pontificia: Allí se marca una diferencia substancial, que toda persona debería meditar: “Ante la cercanía de una muerte que resulta inevitable e inminente “es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a tratamientos que sólo producirían una prolongación precaria y penosa de la vida… Dado que existe gran diferencia ética entre “provocar la muerte” y “permitir la muerte” la primer actitud rechaza y niega la vida; la segunda, acepta su fin natural. Nos recordaba una de las expositoras desde los derechos del niño en fase Terminal “… Tengo derecho a no aceptar tratamientos cuando no hay cura para mi enfermedad pero sí a recibirlos para mejorar mi calidad de vida…” Allí el límite ético, al cual las inteligencias acceden guiadas por la recta conciencia, eso aprendimos en éste congreso, y ya con esa enseñanza el congreso legitima su razón de celebrarlo.
Hubo algunas palabras que se repitieron de orador en orador:
Que lo reflexionado nos permita acercarnos a la idea del fin de la existencia con una mirada caritativa, con amor a esa persona en sus últimos momentos, que nos recuerde que así como el inicio de la vida implica una dignidad única e incomparable, la de hijos de Dios, esa misma dignidad debe acompañarnos al partir, amplificada, ya que vamos al encuentro del Padre. Quien va al encuentro de su Padre, nos decían en la última disertación, lo hace acompañado de su Madre… “Diréis que la muerte es una madre espantosa, pero yo os respondo que es madre. Y que como toda madre busca el bien de su hijo”… Hay que adentrarse mucho en el pensamiento del Beato para comprender su idea de la muerte y hasta qué punto la concebía como madre… Allí Don Guanella, entero, una persona entregada totalmente a Dios y ansioso por volver a él… por eso puede llamar madre a la muerte y decir: “Para nosotros, la muerte es la llave que nos abre las puertas del Paraíso… El consejo que os da la muerte es el de vivir distanciados de esta vida y el de vivir cada día tan bien como si todos los días fueran el último de vuestra existencia.”