| Aprobación del milagro |
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El 12 de noviembre de 2009 el Congreso de los médicos ante la Congregación para la causa de los Santos expresó parecer favorable por el milagro del joven americano William Glisson, atribuido al Beato Luís Guanella. "Los milagros - subraya don Mario Carrera, postulador general de la Obra – son signo del don gratuito de Dios a una persona particular, pero adquieren carácter comunitario, ya que son la manifestación de su bondad que sigue con amor paternal los hechos en nuestra vida. Son un signo de nuestro poder de intercesión como peregrinos, pero sobre todo manifiestan la santidad de don Guanella para gloria de Dios, que entre de nosotros fue padre de los pobres y profeta de la caridad."
El joven William, la tarde del 15 de marzo de 2002 sufrió una caída mientras patinaba a gran velocidad que le produjo un fuerte traumatismo craneal occipital. Recibió dos operaciones en la cabeza y una traqueotomía. Le dieron muy pocas esperanzas de vida. Unas reliquias de don Guanella fueron entregadas a la mamá del joven por una amiga y comenzó una oración incesante que involucró a amigos, parientes y otros. Después de un tiempo, la completa curación y la plena reintegración. "Ha sido una sonrisa de la Madre de la Divina Providencia – comentó el Superior general de la obra don Alfonso Crippa - un regalo inmenso, al que se añaden en estos días otros dos: el nuevo consejo de la Provincia romana y la aprobación del documento relativo al movimiento laical guaneliano." El camino hacia la canonización ahora está a la espera de otro examen: el de los teólogos que tendrán que examinar todos los testimonios presentados en el proceso cerrado en la diócesis de Philadelphia.
Para ampliar la noticia.EL MILAGRO Una curación excepcional ocurrida en Springfield, un suburbio de la periferia de Philadelphia, la capital del Estado del Pennsylvania. William Glisson, nacido en Philadelphia el 28 de enero de 1981, fue el “milagreado”. La tarde del 15 de marzo de 2002, estaba patinando con su amigo sobre la Baltimora Pike de Springfield a gran velocidad y sin casco. En Springfield, en el suburbio de Filadelfia, existe un Centro de rehabilitación para personas con discapacidad psicofísica, dirigido por la obra don Guanella, en el que la doctora Noreen M. Yoder trabajaba. Mientras William patinaba a gran velocidad, por un pequeño bache en el asfalto, cayó hacia atrás dando un salto de unos 2,5 metros en altura y a una distancia de unos 4 metros, recibiendo un fuerte traumatismo craneal occipital. Enseguida llegaron los primeros auxilios, los sanitarios de la ambulancia le encontraron todavía consciente y le trasladaron al Crozer Keystone Hospital, centro altamente especializado, dónde llegó en estado de coma con una puntuación en la Escala de Glasgow, (GCS) que varía según los diversos documentos entre 7-8-9. En la descripción del parte médico del hospital se puede leer que "el TAC efectuado a la entrada evidenció una grave contusión frontal con hematoma epidural izquierdo, un hematoma parietal subdural izquierdo, una contusión frontal derecha e incluso una contusión temporal derecha, una hemorragia subaracnoidea extendida, un efecto "masa" de izquierda hacia derecha con desplazamiento de la línea mediana y una fractura de la base del cráneo que se extendió al hueso occipital derecho". Para una exacta valoración de la gravedad del caso en el historial clínico se anotaron los diagnósticos médicos y las intervenciones quirúrgicas realizadas en un tentativo de solucionar un caso que parecía desesperado. Al día siguiente a la hospitalización William fue sometido a una operación de craneotomía frontal izquierdo para vaciar un hematoma subdural y epidural, más peligroso éste último en ese lugar. Además le fue aplicado un sistema de monitorización de la presión intracraneal (PIC) ya que tendia a aumentar de modo progresivo. El 17 de marzo fue realizada una segunda intervención con craneotomía frontal izquierda para vaciar una acumulación hemática en aquella zona. A pesar de eso, la situación siguió empeorando y el paciente no respondía ni a estímulos verbales ni a estímulos de dolor, y también compareció una leve paresia en la pierna derecha. El 20 de marzo la presión intracraneal, que cuando ingresó era 8, alcanzó el valor de 24, y por la aparición de un cuadro hidrocéfalo agudo se realizó una derivación ventrículo-peritoneal. La operación de traqueotomía fue realizada el 22 de marzo. El dia 25 los médicos anotan por primera vez que el paciente adhiere mayormente al entorno y comienza una rehabilitación por una disfagia, una disfunción del aparato digestivo. El día siguiente continuaron las mejorías hacia un mayor conciencia, pero vinieron asociadas a un estado de hiperactividad y agresividad. La situación clínica mejoró ulteriormente y el 9 de abril William transferido a un ambiente neuro-rehabilitativo, donde al cabo de dos meses del traumatismo alcanzó una recuperación tan rápida que despertó admiración en los neurocirujanos que le habían operado varias veces. En paralelo al cuadro clínico se vivieron muchas emociones y esperanzas. Cuando ocurrió el accidente, llamaron a la familia, la madre, de profesión enfermera, se dirigió rápidamente al hospital, donde los médicos le informaron de la gravedad de las condiciones del hijo advirtiéndola que quedaban pocas esperanzas de vida. El 19 de marzo, día de San Giuseppe, la dra. Noreen M. Yoder, amiga de familia, entregó a la mamá de William dos reliquias del beato Don Guanella, que la mamá colocó en la muñeca del hijo, quedándose ella misma con una en el cuello para rezar. Desde aquel momento comenzaron una serie de oraciones para conseguir el milagro del Beato Luís Guanella. La red de oraciones se difundió no sólo entre los parientes, sino también en la escuela católica frecuentada por la hermana de William. Mientras el coro de oraciones subía a Dios los médicos continuaron con su misión de salvar la vida. El 9 abril del 2002 William es dado de alta en el hospital con la prescripción de un programa de reeducación funcional neuromotora. El restablecimiento neurológico y clínico global fue progresivo. El examen neurológico fue negativo; no había déficits cognitivos y tampoco neuropsíquicos. La reinserción socio-relacional fue perfecta. El joven William al cabo de ocho meses del accidente volvió a trabajar en la empresa del padre desarrollando la tarea de carpintero. Con ocasión del proceso diocesano para la valoración del "milagro", a cuatro años de distancia del accidente, el cuadro clínico óptimo, fue confirmado por los dos expertos neurólogos nombrados obligatoriamente por la diócesis de Philadelphia, para la validez del proceso diocesano. Como curiosidad: el pasado año, 2008, William se casó. Don Mario Carrera SdC, postulador general de la obra don Guanella |
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| Última actualización el Domingo, 03 de Enero de 2010 19:56 |





La solemnidad litúrgica de la Virgen de la divina Providencia nos ha dejado un toque de alegría: la aprobación por parte de la Comisión médica del milagro atribuido a don Guanella.