¿Tendrá algo que decirme la resurrección de Jesús?
Muchas veces hemos escuchado el relato de la resurrección de Jesús. A veces tanto que hasta hemos podido encontrar en él solo eso: un relato.
Para algunos la muerte significa el encontrarse con la nada y de ahí nada más. Para otros significa uno de los mayores fracasos de las personas porque la vida ahí concluye.
Pero la resurrección de Jesús nos habla de otra historia. De otro modo de entender la vida y la misión de cada uno de nosotros. Ver la resurrección de Jesús como un simple relato o narración nos llevará a entender también a Jesús como un simple relato de un personaje famoso (como tantos en la historia) que moverá apenas sentimientos en nosotros y ahí quedará en el olvido hasta que lo encontremos de nuevo en nuestra vida en otro momento.
Pero… ¿Jesús es solo eso? ¿Es solo una historia?
En el amanecer del tercer día, cuando las mujeres iban al sepulcro donde habían dejado a Jesús para ungirlo con perfumes, pensaban cómo iban a poder entrar con la piedra tan grande que se había colocado. Pero igualmente ellas estaban de camino.
La sorpresa fue encontrarse con que la piedra se había movido y que Jesús ya no estaba allí. Cómo se habrán sentido ellas, sólo ellas lo sabrán, pero lo que sí es cierto es que la sorpresa fue enorme. ¿Se habrán llevado a Jesús?
La piedra del sepulcro sepulta vidas, historias, pasados, relaciones… nos habla de muerte.
Pero precisamente esa piedra tenía que ser removida. La historia de Jesús no podía terminar con una piedra en medio entre su vida y la del pueblo; entre su misión y su gente; entre su horizonte y su iglesia que estaba a punto de nacer. La piedra tenía que moverse y hacer brotar algo nuevo!
Con la resurrección de Jesús muchas cosas cambian desde entonces.
Mover la piedra resulta algo fundamental para seguir a Jesús. Es como nacer de nuevo. Cristo Vive y por eso quien sigue a Jesús vive con Él una vida nueva.
Mover la piedra no es un signo o un gesto de cortesía: es abrir profundamente la entraña de nuestro corazón para que la luz del día (Jesús) nos diga como a Lázaro: “!Sal fuera!, ¡Vive!”
Mover la piedra es encontrarse con el valor de la vida y gozarse con ese regalo de Dios que se comparte y se reparte completamente.
Mover la piedra es un modo de vida que nos ayudará siempre a discernir entre el bien y el mal, eligiendo siempre la verdad, la justicia y la paz.
Mientras esta sociedad que oculta la luz porque pone en evidencia la oscuridad, el discípulo de Jesús pone sobre la mesa de la vida la luz verdadera que hace a la humanidad libre y nueva.
Es ahí donde nace el perdón, el diálogo, la oración, el encuentro, la ternura, la esperanza, el consuelo, la valentía, la fuerza, la fraternidad, la verdad, el amor completo… Porque es el mismo Dios quien vive en esa luz.
Por eso la Pascua tiene uno de los signos más importantes que comunicarnos y es que la Piedra ya está movida y ya no hay espacio para las tinieblas, sino para la Vida verdadera.
El mundo y la sociedad que sigue en tantas cosas atrapada en esa oscuridad de sepulcro necesita tu luz y que tu oscuridad haya movido la piedra para que la paz sea posible y concreta.
¿Estás dispuesto a descubrir la oscuridad de tu sepulcro? ¿Qué oscuridad es la que te encierra y no te deja ver la luz de Dios? ¿Qué luz tienes y que te va a ayudar a tener fuerzas para abrir y mover la piedra? ¿Te dejarás ayudar? ¿Por quién?
En esta Semana Santa se te invita a mover la piedra: la tuya y la del vecino; la propia y la de la comunidad. Y con una paz y una ternura inmensa, poder abrazar a quien sale a la luz para que descubra con gestos claros y concretos, que en la paz y en la luz de Dios se vive mejor y se construyen los cielos y la tierra nuevos.
Te animo a vivir este momento de Pascua – Paso de Dios como prioritario en tu vida y te reencontrarás con la imagen que siempre Dios pensó en ti.
¡Feliz Pascua de Resurrección!
(Reflexión del padre Juan Manuel a los jóvenes de Chapas) |