| Promesa pública |
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Cooperadores guanelianos españoles. |
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Grupo que hará la Promesa pública para entrar a formar parte de los Cooperadores guanelianos. |
El nacimiento del primer grupo de cooperadores guanelianos en España, se inscribe en esta toma de conciencia de que la Iglesia, el mundo, la humanidad, necesitan hombres y mujeres sensibles, atentos, premurosos a la hora de promover el Evangelio y la dignidad de toda criatura, especialmente de los más débiles y de los sin voz.
¿No es acaso éste el contenido del nº 15 del Estatuto de los Cooperadores?
En este apartado se define a los Cooperadores como Apóstoles de la misericordia. En esta misión común a todo el pueblo de Dios, que emana del bautismo, ellos quieren evidenciar un aspecto particular: testimoniar y llevar el amor misericordioso del Padre a los más pobres en el cuerpo y en el espíritu. Como nos enseña Don Guanella: “Al más abandonado de entre todos, acogedlo y sentadlo a vuestra mesa y hacedlo vuestro hermano, porque es Jesucristo”.
Precisamente, a través de esta tarea concreta y específica, cada cooperador guaneliano manifiesta un corazón grande y misericordioso en los distintos ámbitos de su vida. Se trata de ayudar a que el hombre pobre, solo, que a menudo vive en los márgenes, sienta que hay también un proyecto de amor de Dios-Padre pensado para él, que también él ha sido redimido, que el Reino está preparado porque también él es “hijo” de Dios.
Está claro que el corazón misericordioso del guaneliano, sea laico o religioso, no se conforma con las pobrezas que en la vida de cada día encuentra e inmediatamente reconoce, sino que, siguiendo el ejemplo de Don Guanella que nos decía “no podemos cruzarnos de brazos mientras haya pobres que ayudar y necesidades que socorrer”, sabe buscar, con mirada de hermano, otras miserias escondidas de las que a menudo nos avergonzamos, mostrando y demostrando su disponibilidad para ponerse al servicio de la promoción humano-cristiana. Don Guanella nos seguiría invitando a dar a todos “Pan y Señor”.
Revestir nuestra vida de misericordia es, además, proclamar con fuerza que también un hombre limitado, “improductivo”, tiene una dignidad, un valor como persona, y el derecho a vivir, a ser feliz. Es más, este hombre tiene un mensaje esencial que ofrecernos, una tarea imprescindible en nuestra sociedad: recordarnos los verdaderos valores que construyen un futuro.
Precisamente por luchar por los derechos de los últimos, Don Guanella quiso siempre tener a su lado, desde los comienzos de sus obras, a hombres y mujeres fuertes en la fe y convencidos, dispuestos a dar la cara y a dejarse la piel, si fuese necesario, para que cada hermano sea respetado y amado.
P. Umberto Brugnoni,
Vicario General de los Siervos de la Caridad y Consiliario General de los Cooperadores Guanelianos






Los Cooperadores guanelianos.