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Promesa pública Imprimir E-mail

Cooperadores guanelianos españoles.

El día 29 de Mayo, Amparo, Emiliano, Florentino, Isabel, Justo, Paulino, Petri, Rosa y Sagrario realizarán su promesa pública como cooperadores guanelianos. Con esta promesa entrarán a formar parte de la ASOCIACIÓN DE COOPERADORES GUANELIANOS, y por lo tanto, a compartir el carisma de la Familia guaneliana. ¡Enhorabuena!

 

Invitacion CooperadoresLos Cooperadores guanelianos.

En la Iglesia postconciliar y en nuestra congregación de los Siervos de la Caridad, estamos viviendo una estación viva y floreciente a medida que vamos descubriendo la riqueza y el valor de la presencia laical entre nosotros. Hay un despertar necesario del Pueblo de Dios que desea recuperar su tarea en la Iglesia. La eclesiología del Vaticano II  ha dado la vuelta a la pirámide: en primer lugar está el Pueblo santo, llamado a la santidad y a la corresponsabilidad en la promoción de la fe y en el testimonio personal de la caridad. Y dentro del Pueblo de Dios se asignan las tareas, y ministerios a cada uno y, entre ellos, los jerárquicos: el Papa, los obispos, los sacerdotes, los religiosos, los laicos. Todos son protagonistas porque todos son Pueblo de Dios.

Juan Pablo II escribió: “El fiel laico no puede nunca cerrarse en sí mismo, aislándose espiritualmente de la comunidad, sino que tiene que vivir en continuo intercambio con los demás, con un fuerte sentido de fraternidad, con la alegría de tener una misma dignidad y con el compromiso de hacer fructificar juntos el inmenso tesoro recibido en herencia”.

En nuestra realidad guaneliana esta sensibilidad y  deseo de implicar a los laicos en la caridad de nuestras Obras está presente en el Fundador ya desde sus primeras experiencias apostólicas. En el Reglamento de 1905 Don Guanella habla ya de “una familia interna de cooperadores en el Instituto y de una familia externa”. “Son personas –añade- formadas en el Instituto, que actualmente viven en el mundo y que, sin embargo, desean colaborar con la caridad del Instituto y a él se acercan en comunión de amigos, de hermanos, de cooperadores, en algunas circunstancias festivas, académicas, encuentros y demás”. (DLG, Reg SdC 1905, Opera Omnia, Vol.IV, pag.1173).

Grupo futuros cooperadores

Grupo que hará la Promesa pública para entrar a formar parte de los Cooperadores guanelianos.
al fondo desde la izquierda: Emiliano Martínez, Rosa Fernandez, Paulino Merino, Justo Sanz.

siguiente fila desde la izquierda: Petri Merino, Amparo Fernández, Florentino Sahagún, Sagrario del Río, Isabel Villegas.

En primer término, P. Fernando de la Torre consiliario del grupo.

El nacimiento del primer grupo de cooperadores guanelianos en España, se inscribe en esta toma de conciencia de que la Iglesia, el mundo, la humanidad, necesitan hombres y mujeres sensibles, atentos, premurosos a la hora de promover el Evangelio y la dignidad de toda criatura, especialmente de los más débiles y de los sin voz.

¿No es acaso éste el contenido del nº 15 del Estatuto de los Cooperadores?
En este apartado se define a los Cooperadores como Apóstoles de la misericordia. En esta misión común a todo el pueblo de Dios, que emana del bautismo, ellos quieren evidenciar un aspecto particular: testimoniar y llevar el amor misericordioso del Padre a los más pobres en el cuerpo y en el espíritu. Como nos enseña Don Guanella: “Al más abandonado de entre todos, acogedlo y sentadlo a vuestra mesa y hacedlo vuestro hermano, porque es Jesucristo”.

Precisamente, a través de esta tarea concreta y específica, cada cooperador guaneliano manifiesta un corazón grande y misericordioso en los distintos ámbitos de su vida. Se trata de ayudar a que el hombre pobre, solo, que a menudo vive en los márgenes, sienta que hay también un proyecto de amor de Dios-Padre pensado para él, que también él ha sido redimido,  que el Reino está preparado porque también él es “hijo” de Dios.

Escudo Cooperadores guanelianosEstá claro que el corazón misericordioso del guaneliano, sea laico o religioso, no se conforma con las pobrezas que en la vida de cada día encuentra e inmediatamente reconoce, sino que, siguiendo el ejemplo de Don Guanella que nos decía “no podemos cruzarnos de brazos mientras haya pobres que ayudar y necesidades que socorrer”, sabe buscar, con mirada de hermano, otras miserias escondidas  de las que a menudo nos avergonzamos, mostrando y demostrando su disponibilidad para ponerse al servicio de la promoción humano-cristiana. Don Guanella nos seguiría invitando a dar a todos “Pan y Señor”.

Revestir nuestra vida de misericordia es, además, proclamar con fuerza que también un hombre limitado, “improductivo”, tiene una dignidad, un valor como persona, y el derecho a vivir, a ser feliz. Es más, este hombre tiene un mensaje esencial que ofrecernos, una tarea imprescindible en nuestra sociedad: recordarnos los verdaderos valores que construyen un futuro.

Precisamente por luchar por los derechos de los últimos, Don Guanella quiso siempre tener a su lado, desde los comienzos de sus obras, a hombres y mujeres fuertes en la fe y convencidos, dispuestos a dar la cara y a dejarse la piel, si fuese necesario, para que cada hermano sea respetado y amado.

P. Umberto Brugnoni,
Vicario General de los Siervos de la Caridad y Consiliario General de los Cooperadores Guanelianos

Última actualización el Sábado, 22 de Mayo de 2010 11:33