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Una parte de mi vida Imprimir E-mail

Conchita es una Cooperadora guaneliana de México que desde los inicios de la obra en el barrio de San Miguel Teotongo, ha sido una fiel colaboradora. Esa colaboración tiene que ver con la historia de Mary Guanella, porque, como ella mismo dice, formó parte de su vida desde que llegase a nuestra casa.

Conchita siempre manifestó siempre que la cuidaría hasta el final, que no llevaría a Mary a una residencia de ancianos. Aquí nos envío su sencillo testimonio.

Mari fue la sonrisa que nos manda Dios. San Guanella la acoge en el cielo y yo me quedo con la dicha de haber vivido con Mari 23 años en los cuales se fue haciendo una compañera, una amiga y fue llenando mi vida; porque su sonrisa me contagió de una manera increíble en los momentos triste o de preocupación o enojo. Cuando la miraba olvidaba todo.

Mari era muy sociable con ese don de la comunicación con las manos, con los gestos, con la mirada. Nos puso nombres a todos con solo las manos.

Su partida es triste porque sus últimos días fueron para Mary dolorosos el no poder comer alimentos sólidos después ni líquidos y después nada; se siente uno impotente. Pero lo que se viví con Mari ha sido algo maravilloso porque me llenó el corazón de felicidad y me doy cuenta que valió la pena dar amor porque recibí a dos manos.

Con su sonrisa Mari nos enseña que la vida es una sonrisa Una vez me dijeron Conchita tienes que aprender a sonreír más, en Mari tienes un testimonio en casa.

María Concepción Calleja, cooperadora guaneliana.

Fotos para el recuerdo

 Mary con el grupo de abuelitos en el Techo Fraterno allá por 1964. Conchita abajo a la derecha.

En visita al Santuario de la Virgen de Guadalupe.

Aquí la vemos de "manifestante" por las calles de la Colonia sosteniendo una pancarta reivindicativa.

Otra foto de la época donde distinguimos al que hoy es padrecito Calogero.

Última actualización el Domingo, 12 de Junio de 2016 16:44