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Semana Santa en Colombia Imprimir E-mail

SEMANA SANTA DE PASIÓN Y DE RESURRECCIÓN

Ha sido una semana santa muy diferente para las personas que hemos podido compartir una semana completa en las montañas de Floridablanca, junto a los campesinos y gente sencilla del campo. Una Pascua que nos ha ayudado a meternos de lleno en el corazón del misterio del perdón y de la paz que solo el Resucitado puede dar. El visiteo a las casas esparcidas entre tantas veredas y que nos llevaba a realidades muy duras de pobreza y de exclusión a pocos kilómetros del centro de una ciudad que no para de crecer. Las desigualdades de la vida y de las oportunidades mezcladas en un contexto de Pascua que pide resucitar y liberar.


Los jóvenes del Grupo Juvenil Gualdera (de la parroquia guaneliana Santa Lucía) han tenido la oportunidad de salir de sí mismos y de encontrarse con todo esto, sin anestesia y sin adornos. El Cristo muestra la vida tal cual es y además nos aporta mucho más: el cambio personal que puede generar un cambio social. Todos los jóvenes que vivieron esta experiencia se han pronunciado ante la vida y han tomado opciones muy diferentes a las que estaban viviendo.
Han pasado ya algunos días desde que el Resucitado entró en la oscuridad de la noche para decirnos que la Luz había llegado y que es esa la Luz que tiene que permanecer siempre encendida. Después de todos estos días estos jóvenes ya no son los mismos y se meten de lleno en su propia vida y en la de la comunidad porque quieren aportar lo que el resucitado les comunicó: simplemente VIDA.
La Pascua sigue siendo el punto central de la vida del creyente que quiere encontrarse consigo mismo en la luz del que resucita.
Agradezco inmensamente a Dios esta experiencia que a todos nos marcó. Agradezco inmensamente a todas las personas que de una o de otra manera han colaborado para que esto fuera posible, desde quien nos regaló arroz, hasta quien simplemente nos acompañaba montaña arriba hasta las casas. Quienes nos ofrecían un café al llegar. Quienes con su sonrisa inundaban el ambiente. Quienes con su silencio y su llanto anunciaban que algo estaba pasando en su vida y que el cambio se estaba dando. Quienes con su palabra entrecortada no encontraba el modo de decirnos que nos querían y que ojalá no se terminara esa experiencia. Quienes se han visto reflejados en el árbol de la cruz y han dejado clavadas allí sus miserias y sus penas para abrir la tumba del corazón y dejar que la vida brotase.
La experiencia de la paz, de la vida, de la liberación, no tiene precio Esta Pascua nos ha marcado. Gracias, Dios bueno, por este regalo y por este impulso.
P. Juanma Arija

Imagenes de la experiencia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 


Última actualización el Sábado, 25 de Abril de 2015 04:48