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Desde pequeño, el ser humano viene a este mundo con un arcoiris de posibilidades en el horizonte de su vida. Es cierto que para muchos niños, sin comerlo ni beberlo, según dónde hayan nacido, su horizonte puede ser más gris. Porque hay muchos pueblos de la tierra, buena parte de la humanidad, que por las grandes e inhumanas políticas sociales y económicas, viven empobrecidos y, en muchos casos, en la miseria. Y el primer gran reto que deben afrontar es el de sobrevivir. En nuestro occidente los niños, en su gran mayoría, no tienen este problema, pero sin embargo han de afrontar otros retos: crecer, conocer, disfrutar, aprender, descubrir a los demás y seguir descubriéndose a sí mismos, amar la vida y valorar la amistad, desarrollar las propias capacidades, aprender a ponerse en el lugar del otro, a valorarse y ser capaz de autocrítica, crecer en solidaridad, asumir derechos, deberes y responsabilidades, etc., etc. Hay animales que, al poco tiempo de nacer, ya traen como aprendido lo necesario para vivir. Las personas, sin embargo, necesitamos del cuidado y la atención de otras personas, del aprendizaje, del crecimiento acompañado en todos los sentidos. Este es el proyecto que llevamos a cabo desde la Asociación Aventura 2000, en el Centro Don Guanella: acompañar a niños, adolescentes y jóvenes en la tarea de saber afrontar los retos que nos presenta la vida, crecer juntos, transformar lo que nos rodea, incluso descubrir a un Dios que ha soñado un proyecto de vida para toda la humanidad, un mundo feliz, solidario y vivo, y nos ha llamado a participar en él como protagonistas para ir haciéndolo realidad. Es un reto que vale la pena... y ahí andamos.
Francisco Javier Altuna
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