|
Llevo en el Centro Don Guanella desde que tenía 8 años -ahora tengo 17- y Aventura 2000 sólo me ha dado cosas buenas. Cuando llegué no conocía a nadie, pero no tardé en hacer amigos y, lo más importante, en ningún momento me he sentido solo.
Con el paso del tiempo he ido aprendiendo muchas cosas. He aprendido que el Centro es un sitio donde puedo refugiarme siempre que tenga algún problema: aquí hay siempre una persona dispuesta a escucharte y a luchar por hacerte sentir bien.
Aquí he aprendido lo que significa la amistad de verdad; todavía conservo amistades que hice cuando entré, y lo mejor de todo es que con el tiempo se van reforzando.
Por mi grupo ha pasado un montón de gente, tanto de chavales como de monitores, y de cada uno de ellos he aprendido algo.
Ahora estoy en el grupo de mayores, el rango de categoría más alto de los chavales, y al hacer balance me doy cuenta de que he aprendido muchísimas cosas. Y aunque, como chaval, el Centro para mí se está acabando, me gustaría seguir participando en Aventura 2000, primero como premonitor y, después, como monitor de la Asociación, porque creo que aquí he recibido el apoyo de mucha gente con la que me gustaría seguir manteniendo una relación, y porque me gustaría dar la oportunidad de participar de todo esto a otros chavales que están en el lugar en el que yo un día estuve.
Me quedo con un montón de momentos especiales, por ejemplo la experiencia de haber hecho el camino de Santiago con mis compañeros del Centro; fue algo muy interesante, una experiencia única, no sólo por el lugar, sino por cada una de las personas que me acompañaron en ese viaje.
Podría contar innumerables anécdotas, pero no habría páginas suficientes para contarlas, ni palabras que describieran como me sentí en cada una de ellas.
Me gustaría dar las GRACIAS a la gente que ha estado a mi lado todos estos años y que me ha ayudado a tomar decisiones que para mí son importantes. Gracias por cada momento especial que hemos vivido juntos, por cada excursión, por cada campamento, por cada tarde en el Centro, por cada cosa aprendida, por cada abrazo y por cada recuerdo que me llevo de cada uno de vosotros.
Daniel Chinarro
|