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El alma y el secreto de la Obra es la confianza en la Providencia.

Don Guanella 

Meditar con el arte Imprimir E-mail
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Un canto a la belleza de lo cotidiano,
a la vida sencilla y al equilibrio de la armonía.

A partir de este número Sor Isabel de la Trinidad quiere compartir con todos los lectores de la Revista Servir las reflexiones, los sentimientos, las sensaciones que le producen la contemplación de una obra de arte. Ella tiene capacidades para cubrir estos dos aspectos básicos: la contemplación, porque es una clarisa contemplativa y el arte, porque es la encargada de cuidar el patrimonio artístico de su monasterio. En este mundo de la superproducción, del materialismo más duro, más de uno se pregunta y duda qué es lo que aportan a nuestra sociedad unas personas que se apartan del mundo. Espero que nuestros lectores no sean de esas personas pero, si lo son, estamos convencidos que después leer estas “meditaciones” del arte de una humilde clarisa no le quedará más remedio que dar gracias a Dios por la riqueza recibida. Nosotros aquí podremos sólo proponer algunos capítulos. Así que invitamos, a quien le guste a comprar el libro y poder disfrutar mucho más. Styria es la editorial que lo ha puesto en el mercado.

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La belleza nos habla de Dios, pero ésta no es más que el anuncio de lo que ha de ser. Para sor Isabel de la Trinidad es un valor de signo, una invitación a la caridad, la misma que ejercieron los hombres y mujeres cuyos rostros plasmaron los artistas. La mirada al contemplar un cuadro o una escultura no es sólo memoria de la historia ni veneración de imágenes caducas del pasado. Al meditar frente a una obra de arte se nos abre la esperanza; porque el arte, para un creyente, es una invitación a la esperanza, a creer que algún día trascenderemos todas las cosas en Cristo. La experiencia de vida contemplativa es una experiencia vital. ¿Qué ha podido admirar en esta vida sor Isabel en la quietud del claustro sino la belleza, el bien y la verdad? En las páginas de este libro la armonía entre ambas se expone en las meditaciones serenas y conmovedoras que aparecen junto al comentario de cuadros significativos de la historia del arte, que despiertan la conciencia de una vida de oración abierta al mundo, a los demás y a Dios. Meditar con el arte es el testimonio de una mujer de vida sencilla que, cautivada por la Belleza de Dios, se abandona para hacer de su vida un canto armonioso de esperanza, armonía, compromiso y fe.

Última actualización el Jueves, 21 de Agosto de 2008 12:00