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“Para toda la Iglesia y en particular para nosotros guanelianos, la nueva Evangelización es ante todo una llamada a un compromiso renovado de santidad… Sólo la pasión por ser santos alimenta y orienta una auténtica promoción de los pobres y una verdadera cultura de la vida y de la caridad… Por lo tanto, a la base de nuestro esfuerzo por promover la vida, está el encuentro y la experencia con el Dios de la vida mediante el mismo Jesucristo. De Él aprendemos a considerar la vida humana en su integridad, como vida que viene de Dios y destinada a trascender los confines de este mundo. Por eso, promover la vida significa hacer crecer en nosotros y en quien nos está cercano el sentido sagrado de la dignidad de cada hombre, comprometiéndonos a desarrollar en cada uno sus dotes de naturaleza y de gracia.” i(don Guanella)

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País de eterna primavera en un infierno de injusticia.

Guatemala. Aterrizas sobre un enjambre de tejados de chapas que encierran un sinfín de situaciones, relaciones y vivencias que nos invitan a descubrir un mundo real que va mucho más allá de lo que “el país de la Eterna Primavera” vende en las rutas turísticas. Muy pronto nos adentramos en el mundo donde la injusticia ha venido desplazando los sueños de paz de millones de personas que pululan por esta hermosa tierra.

Guatemala: un país que cuenta con algo más de 14 millones de habitantes, de los que más de dos están trabajando de forma legal o ilegal en los Estados Unidos o en Canadá.

Predomina la población joven, lo cual, en principio, nos podría hacer pensar en proyectos de progreso, beneficio social y calidad de vida, pero no es así: la lucha por la supervivencia y los sentimientos de impotencia son el pan nuestro de cada día.

Guatemala, como tantos países de América Latina, sigue siendo una de las despensas de los Estados Unidos que, bajo la imagen de la libertad y del progreso, ha ido dividiendo los pueblos y fomentando una cultura de consumo total y desenfrenado que hace que las personas se vean atrapadas, por un lado, por el frente del quiero y no puedo y, por otro lado, por el frente de un Estado vendido a las mafias y a la delincuencia organizada que, en definitiva, son quienes gobiernan, rigen y dan las pautas del presente y del futuro cada vez más incierto.

Sus gentes, conocidas como Hombres de Maíz y  labradas por una historia reciente de conflicto armado que ha sembrado durante tres décadas el terror y la violencia sin límite alguno, recogen hoy, tras los Acuerdos de Paz firmados en 1996, una secuela de heridas no cicatrizadas de odio, desajustes, venganzas, pero sobre todo de una maraña de injusticia social y política que ha venido a desmantelar casi por completo el deseo de superación del propio país y lo ha ido convirtiendo en un feroz fatalismo del “nada se puede hacer”… “siempre ha sido así”… que se traduce en miedo constante (“mejor no decir o hacer nada porque es muy peligroso y te pueden meter un plomazo”).

Pero, al mismo tiempo, un pueblo que esconde unos valores inmensos de deseo de justicia, de paz y de verdad que necesitan ser reencontrados y sacados a la luz, para que realmente despegue toda la fortaleza y la belleza de sus  gentes.  Es preciso, por tanto, reactivar los valores sociales –ojalá los tuviera nuestra Europa- para convertir a un pueblo sumiso en un pueblo protagonista de su propia historia.

Esta es una de las labores y uno de los compromisos claros que nuestra presencia en Guatemala tiene como reto constante. Y al mismo tiempo queremos seguir aprendiendo de su cultura toda la fuerza que tiene para transformar no sólo a su pueblo sino a la sociedad entera. Un  pueblo que no ha sido lo suficientemente valorado y que está a la espera de despertar de este letargo que otros países industrializados y aparentemente fuertes quieren perpetuar.

Guatemala, el “país de la eterna primavera”, podrá avanzar hacia esa verdadera primavera donde la justicia y la paz no sean ya un sueño inalcanzable, sino un modo de vida donde todos y todas se sientan verdaderamente protagonistas. Una primavera que aún no ha llegado pero que, con el apoyo sincero de todos, está en construcción.

P. Juanma Arija, SdC

Última actualización el Domingo, 14 de Diciembre de 2008 20:26