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El alma y el secreto de la Obra es la confianza en la Providencia.

Don Guanella 

San José Parlero Imprimir E-mail
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De sobra es conocida la devoción de Santa Teresa de Ávila por san José.
No sólo es conocida su devoción sino la importancia que ésta tuvo en la devoción popular al esposo de María y padre de Jesús.
En el convento de la Encarnación había una imagen de San José, y las monjas del convento estaban convencidas de que el Santo Patriarca desvelaba las faltas que ellas cometían a la Madre. Este San José, que tenía la boca abierta, fue bautizado como “el parlero” porque parlaba todo a la Santa.
Esta poesía recrea uno de esos momento con gracia singular.

 

 

SAN JOSE PARLERO

(primera parte)
Del coro ante un lindo altar
Teresa se halla de pie,
Y se le está oyendo hablar
En lenguaje familiar
Con el Señor San José.

Vuelve de una fundación,
Y al llegar al santuario
Aquel de la Encarnación,
Va a pedir cuenta y razón
Al que dejó por Vicario.

-Contad me, pues, Señor mío:
(Dijo al volver esta vez),
-Pues como hace tanto frío
Está el coro más vacío,
Se advierte más dejadez.

(Así el Santo contestaba;
Y así llanamente hablaba
Con Teresa, la Priora,
Mientras todo lo escuchaba
Una monja: la cantora.)

-¿Y el silencio?
-Así, así...
No del todo satisfecho,
Que, a veces llega hasta aquí
Un cierto quiquiriquí
A que yo no estoy muy hecho.

(Y la monja que a la puerta
Está con la oreja alerta,
Murmura para su toca:
"Santo, cierra ya la boca,
Que se te queda hoy abierta".)

Teresa inquiere: -¿Se reza
Muy despacio, o muy de prisa,
O cual conviene?

-Hay pereza
Tal vez; tal vez se tropieza;
Tal vez hay una sonrisa.

(" ¿Con que tal vez?..." la que escucha
Entre dientes dice; -"Pero...
Su charla va siendo mucha;
San José sois muy parlero
Y esta priora es muy ducha".)

- Y el refectorio y cocina,
¿Anda como debe andar?
-Pesch... así... alguna cosina,
Poca cosa, una sardina,
Sin permiso vi guisar.

-("¿A que le dice quién fue?"-
Murmura la que esto oyó.
-"No os canto más, San José,
Con el amor que os canté
Si contáis que he sido yo".)

-¿Quizá fuera la cantora?
-La cantora fue de fijo.
("Al cabo... al cabo lo dijo;
¡Qué lengua más habladora
Tiene el Padre... de su Hijo!"-)

-¿Y en la huerta?
-¡Ah!, en la huerta
Se falta a la caridad.
(La cantora, que está alerta,
Hace ruido con la puerta
Al oír esta verdad.)

-Alguien nos oye; ese ruido...
-Sin duda será del viento.
("-Bien; pues todo lo que he oído
Contaré y aquí reunido
Estará al punto el convento.-")

Se marchó la monja espía,
y el Santo desde su nicho
Dando a Teresa seguía
Razón de su vicaría
Tal y como yo lo he dicho.

Fr. Florian del Carmelo.
Carmelita Descalzo

 
Última actualización el Domingo, 14 de Diciembre de 2008 20:30