“El Espíritu nos empuja a encontrarnos con el Dios de vida, no solo en la Palabra, en la oración o en los sacramentos, sino también en el contacto cotidiano con nuestros pobres, compartiendo con ellos nuestra vida. Son ellos mismos los que nos ayudan a comprender mejor el misterio de Dios que, como Padre, cuida de todos sus hijos. El Espíritu nos ayuda a descubrir que en el origen de su fuerza para vivir a pesar de las dificultades… está el Dios de la vida que les sostiene como un Padre rico en misericordia”. (don Guanella) |